miércoles, 21 de septiembre de 2022

69- HOJAS ARRANCADAS

 

Hojas arrancadas

No creo que se sepa en el mundo 

de río tan grande y tan fondo

Cristóbal Colón (1498). 

Carta de relación del tercer viaje.


Haber nacido en una familia de científicos, investigadores y exploradores, como podrán imaginar, se las trae. Me crié entre frascos, microscopios, erlenmeyers, pilas de libros y documentos. Amo los apuntes de mi bisabuelo, que inició este destino familiar y llevó prolijamente una especie de diario, escrito en un rudimentario cuadernillo de hojas cosidas y tapas de cuero del que se pueden rescatar, fechas, nombres y muchas curiosidades.

Llegó a mis manos protegido por un pequeño cofre antiguo de madera.

La primera vez que abrí sus notas me encontré con una hoja suelta, arrancada, que tenía escrito un extraño relato que comenzaba así: “Su vuelo es suave y amable, el agitar de sus alas es tan silencioso como el de una mariposa que pasa a nuestro lado y nos sorprende. A pesar de su anatomía tan extraña, no podría decirse que estamos en presencia de algo que provoque temor. Las garras con que terminan sus extremidades delanteras, tienen como único fin el de asirse a las ramas de los árboles preferidos para alimentarse. Las escamas en las patas evitan que los lastimen las espinas. La larga cola compacta le da estabilidad en el vuelo, pero es toda un arma cuando la agita con vehemencia. Su parte trasera está cubierta con una especie de coraza dorada, que protege su zona más vulnerable. La trompa le permite, en pleno vuelo, tomar de entre la tupida vegetación las hojas y frutos que más le gustan; además, la usa para sorber al paso agua del majestuoso Orinoco. Su cabeza, de piel arrugada, lo muestra como un ser muy longevo, sus ojos grises parecen tristes. A pesar que su tamaño no supera las dos cuartas, desde lejos se lo puede reconocer, debido a lo multicolor de su plumaje y la longitud de sus alas. Lo más extraño es que permanecen a la vista pocos instantes y sólo luego del amanecer. Durante esos minutos, sentí que la extraña ave, tenía la mirada clavada en mí y me obligaba a que no pudiera apartar la vista de él; cómo si fuéramos los únicos seres vivos del lugar. Pepe dice que no todos tienen el privilegio de verlos”.

Esa compleja descripción, me llevó a interesarme por todo el diario. Ahora me referiré a las notas que datan de 1860 y cuentan de qué modo llegó a encontrarse con el extraño ser. Por aquel entonces, contaba con veinte años y estaba bajo la tutela de un investigador polaco que vivía en España. Se refiere varias veces en los escritos cómo “El científico loco Marcelius Kowski”. El doctor Marcelius, como le gustaba ser nombrado, tenía documentación sobre exploradores (el francés Bonpland y el prusiano Humboldt), que en mesetas adyacentes a la cuenca del Orinoco, hablaban del hallazgo de exóticos animales nunca vistos. 

En su primer relato cuenta: “El doctor Marcelius quiere que embarque rumbo a América, antes de que se desate la posible guerra de intereses territoriales entre Francia, España y Prusia. Me dio un dibujo y un mapa con precisiones referidas al delta del Orinoco. A él puntualmente le interesa un ave registrada en sus notas cómo Elenedillo. Menudo trabajo el encontrar esa pequeña bestia[…]

Luego de desembarcar después de una incómoda travesía, me dirigí a entrevistar algún nativo que identificara la zona y el plumífero. Me asombró que el aborigen de la tribu de los Waraos, hubiese hablado tan fluidamente el español. Evidentemente ese falso orgullo que mostramos los europeos, nos puede limitar en la comunicación. Al mostrarle los dibujos que el doctor Marcelius adjuntó a los mapas, rápidamente me invitó a su canoa para gentilmente acompañarme. Cargó las provisiones luego de algunas discusiones sobre la cantidad de doblones de oro que costaría el viaje. 

Un día de travesía nos llevó encontrar el lugar, debimos cruzar una extensión de agua hasta una isla llamada Margarita. Pepe, como rebauticé al nativo, dijo que debíamos esperar el amanecer para ver al Elenedillo. Antes debíamos beber unas pociones que guardaba celosamente en un extraño recipiente y además fumar unas pipas que contenían hojas secas de la zona, que calmarían a los dioses del lugar y a los Elenedillos que ellos llamaban Tucupita. Las bebidas y los humos nos mantuvieron despiertos hasta el amanecer. Mi estado emocional y mi dolor de cabeza fueron en aumento hasta que nos dirigimos a un claro de la selva virgen, a esperar el vuelo del Tucupita. Ese amanecer pude ver un único ejemplar, al siguiente vi una pareja, pero solo al tercer día pude […] 

Hojas arrancadas…hojas arrancadas…hojas arrancadas…

¡Malditos! Cuánto conocimiento le arrancaron a la humanidad…

Charly Zerzer Agosti

Setiembre2021


jueves, 8 de septiembre de 2022

68-¡Si te atrevés!

¡Si te atrevés!

               Tenía el pecho      cubierto de   ilustraciones...

Ray Bradbury       

Tu imaginación no tiene límites

tus pensamientos son libres

la única parte de vos

que nadie puede atrapar

si te atrevés.

 

Yo que recorrí todos los mares

visité todas las tierras

pasé por las profundidades

de todos los infiernos más temidos

sé de qué hablo.

 

Las historias que despiertan

al mirar la piel del Hombre Ilustrado

son únicas e irrepetibles

pueden cambiar en espacio y tiempo

viajando según vos lo decidas.

 

Multitudes habitan su cuerpo

manitas rosadas que gesticulan

escondidas en una constelación de pecas

un omóplato se cubre de sombras

se proyectan, viven.

 

Tu imaginación es libre

¡Si te atrevés!

 

Charly Zerzer Agosti

Agosto 2021

 

viernes, 2 de septiembre de 2022

67- UN OJO


Un ojo y otro no son para lo mismo. El ojo derecho es el que ve lo bueno. El ojo izquierdo es el que ve lo malo; lo ve y lo recuerda. A mi me gustaría ser tuerto, pero no lo soy. Tengo tos, sarpullido y dos ojos. (Liliana Bodoc)

 UN OJO

¡Ojo al piojo! Decía mi abuelo Y a mi que desde que me acuerdo veo con un solo ojo me daba miedo que mi único ojo se lo tuviese que dar a un piojo Mi mamá me dice que por suerte había perdido la vista del ojo malo el que te hace ver las miserias del corazón en los otros Eso no me ponía contento Pensaba que podía estar en peligro si no veía el mal Hoy  cumplí seis ya aprendí a cerrar el que ve y el otro me avisa si hay algo mal Igual hoy me di cuenta que dos ojos no ven mas que uno solo Cuando trajeron el telescopio al jardín muchos no podían mirar porque no sabían cerrar un ojo en cambio a mi me resultaba muy fácil miraba con el bueno y listo.


Charly Zerzer Agosti


lunes, 15 de agosto de 2022

66-Un cajón secreto

 

Un cajón secreto

Un cajón secreto que contiene una carta sin enviar, por supuesto no le sucede a cualquiera. Pero para qué estoy yo, feliz mortal, sino para que me suceda lo insólito, lo que nunca nadie esperaría. Tampoco se me ocurre que conozcamos a muchas personas a quienes les apasione conseguir objetos antiguos. A mí sí, mejor dicho a mi amada y (según ella) nunca bien ponderada esposa. Ella se regocija al recorrer esas ferias en que la gente saca todas las cositas de sus abuelitas y las pone en las vereditas, arriba de mantitas. Disfruto acompañarla, pues disfruto estar con ella y siempre terminamos el paseo tomando algo rico en El Tortoni. Nuestra casa podría decirse que está poblada de estatuitas, floreritos, cajitas, cuadritos. Aunque debo reconocer su buen gusto a la hora de elegir y acomodar prolija y armoniosamente tantos habitantes inanimados. 

Uno de esos días de nuestros habituales tours por ferias y cachivacherías varias, ambos quedamos deslumbrados por un pequeño Chifonier estilo Luis XV , en impecable estado, en cuya parte superior contaba con un mármol rosa portugués y un secreter que lo hacía versátil como escritorio. Todo construido en caoba y con pequeños cajones a los costados. ¡Qué decir! Ese día el apasionado fui yo. Además tenía el lugar apropiado para instalarlo en la biblioteca. Y fue así como lo compramos.

Habiendo descargado ya el mueble en el garage de la casa, me dispuse a revisar y repasar la suciedad que pudiese tener. Diez pequeños cajones dispuestos en hilera a cada lado del tablero rebatible y todo resguardado detrás de una cortina de madera. Las finísimas tablillas de caoba que formaban la cortina, terminaban en una pequeña cerradura para hacerlo privado. Al desmontar los cajones, noté que uno de los diez era más pesado. Lo examiné con más minuciosidad y descubrí un grosor en el fondo distinto a los demás. Efectivamente, unida al lateral tenía una disimulada hendidura para poner la uña del dedo pulgar y jalar hacia arriba una tapa. Esto daba lugar a una especie de compartimiento secreto, al menos a primera vista, si tenemos en cuenta que dicho cajón podría haber estado ocupado, el escondite era casi perfecto. Levanté con curiosidad la tapa y allí sí, me encontré con la citada carta del comienzo. 

Llegó aquí entonces el momento de llamar a Rosarito, mi esposa coleccionista, para juntos descubrir los secretos que guardaba el sobre. Se lo notaba lo suficientemente amarillento para suponer que tenía mucho de antiguo. Su textura nos sugería que el papel podría ser de fines del siglo XIX, con guantes apropiados tomé el sobre para no aportar grasitud y evitar su posterior deterioro. Al estar abierto puso al descubierto una hoja escrita. El papel era de la misma calidad y tenía un sello de agua que Rosarito supuso que era un escudo de una casa española. La letra era muy legible a pesar de ser manuscrita y con pluma de ave. Y decía lo siguiente:

Mi amada Cloudet, si conseguisteis llegar a este lugar secreto, es señal de que las amenazas de nuestra impiadosa regente se han cumplido. Os ruego amada mía, por lo que más queráis del mundo, que hagáis lo imposible por rescatarme del convento a la que seguramente seré trasladada. Pareciera definitivamente que nadie entiende nuestro amor. Aún cuando sigo sintiendo los golpes a mi puerta como si fuesen a mi corazón, quiero que sepáis que guardo la esperanza de huir contigo. Sigo soñando en cruzar juntas a Francia para vivir en sublime libertad y volver a sentir el ardor de nuestros cuerpos enredados en medio de sábanas púrpuras, lejos de la cruel Dorotea, lejos de la guerra, lejos del mundo que no nos comprende.

A partir de ese momento, ese sobre y esa carta, sin fecha y sin firma, pasó a convertirse en nuestro mayor tesoro. Dimos por seguro que nos sería imposible conocer la verdadera historia. Pero sería la punta de lanza para comenzar a escribir entre ambos la posible gesta, detrás de la carta sin enviar encontrada en un cajón secreto.


Charly Zerzer Agosti

Agosto 2022


jueves, 23 de junio de 2022

65-¡A vos Pascualito!

¡A vos Pascualito!

A vos Pascualito, sí a vos te lo quiero contar, porque se que me escuchás, cuando te hablo movés esa colita cortita y parece que te brillaran más los ojos. Sabés que sos mi mascota preferida y que los dos tenemos a Axo, nuestro axolote. Él también es bueno y me saluda, pero vos parecés más real, vos charlás conmigo, nos entendemos mejor. Además me gusta acariciar tus rulos, tus orejas y cuando dormís a mi lado siento que me cuidás.

 Cuando volví de la escuela, seguro me viste serio, es que la maestra que vino de reemplazo se llama Miss Baya y nos mostró una caja llena de cartones con palabras, cada uno tenía que sacar uno y sin mostrar lo que decía, deberíamos escribir algo que se nos ocurriera. A mí me tocó uno que decía “La Muerte”. Primero me asusté, me imaginé esas pelis que no me gustan, sí, esas que le gustan tanto a mi hermana. Después pensé en ese cuento de terror que te leí el otro día y no pude terminar del miedo que tenía, y encima vos te quedaste dormido. Con razón no te asustaste. Pero cuando me senté en mi silla para escribir, pensé en el abuelo. Pero no con tristeza porque se murió. Mamá me dijo que se fue al cielo, a vivir en la estrella más brillante y desde allí me sigue cuidando, como lo hacía cuando estaba acá. Y me dijo que le puedo seguir hablando, contándole cosas que él me va a responder a través de mi corazón. 

Entonces pensé que si te lo cuento a vos, también se lo estoy contando a él. A Pedro también se le murió, pero nadie le dijo que su abuelo se fue al cielo, él dijo que estaba en un cajón de madera que pusieron en un pozo. Cuando le pregunté, cómo su abuelo lo iba a seguir cuidando, me contó que era un viejo malo que nunca lo cuidaba, que no lo conocía. Yo muchas veces iba a jugar a su casa y escuchaba sus gritos, luego venía la abuela con las manos tapándose la cara diciendo que se había caído. 

Nunca supe por qué Pedro le tenía tanto miedo. Sentí mucha tristeza por él, que no tuvo un abuelo para querer. ¡Pobre!


Charly Zerzer Agosti 


 

jueves, 16 de junio de 2022

64-EL HADA QUE NO INVITARON

 El hada que no invitaron

Kalos el hada que no invitaron, pensó que se había debido a una simple omisión, jamás se le hubiera ocurrido que fuera parte de un maléfico plan. El artífice de todo esto había sido nada menos que Polly-Ya, la líder del grupo. Sistemáticamente se reunían cada siete años en el bosque de secuoyas. La invitación llegaba con una palabra y unas notas musicales que al cantar entonadamente les permitía atravesar la corteza más frondosa. 

Este año esperaban la llegada de un mago desde la tierra del sol naciente, que traería ese elixir tan preciado por las hadas enamoradas. Unas pocas gotas del brebaje podían materializarlas como humanas por un tiempo indefinido en la tierra. Pero solo a una de ellas le estaba permitido hacerlo. Todas se mantenían invisibles a los humanos y como tales circulaban por sus vidas sin que siquiera las percibieran. Ambas conocían al Príncipe del bosque, ambas soñaban con esposarlo, ambas desconocían al mago y de qué modo se haría presente. Kalos en cambio, sabía que dicho mago era un Silfo, un espíritu en el aire.

 De pequeña su abuela le había contado el modo en que había podido cumplir con el sueño de casarse con el heredero del clan del norte y poseedor de la Bandera de las Hadas. La ayuda del mago fue muy propicia y algún día, sin saber ni cómo ni por qué, sabría ella de qué le estaba hablando. 

Pasó mucho tiempo hasta que Kalos descubrió los signos que identificaban su enamoramiento y como si fuera un portal abierto en su pensamiento, pudo comprender el camino que la llevaría a su plenitud. Debía encontrar a la secuoya en cuyo interior se encontraba la Bandera de las Hadas y que le serviría para que el Silfo la identificara.

Su abuela entonces apareció en sus sueños y le marcó el preciado árbol. Para penetrar la corteza debía usar la palabra y la nota musical que poseía Polly-Ya. Hada ambiciosa, si las había. Avara y dispuesta a todo con tal de tenerlo todo. Incapaz de dar amor y por lo tanto de recibirlo. Su vida transcurría en una continua lucha por ganar y sentirse única. Ella creía que el mago la reconocería si vestía con el Tartán del Rey.

Kalos la conocía muy bien, pero no estaba dispuesta a entrar en su juego. Ella era un ser puro y con la inocencia necesaria para no hacer maldades. Como tal quería mantenerse, por su honor y por el de sus ancestros. Amaba al Príncipe, pero no su poder ni posesiones. El cuervo que respondía a las órdenes de la líder, también era un mercenario, pero, simpatizaba con Kalos. Curiosamente conocía los deseos de ambas y le propuso a Polly-Ya, traerle el Tartán del Rey a cambio de la clave para pasar la corteza. La ambición la superó y acordó el intercambio con el cuervo.

Con la clave en su poder fue al encuentro de Kalos, le dio la clave si le prometía dejarle beber parte del elixir. El cuervo era un ser enamorado que fue atrapado por los engaños de Polly-Ya y creyó encontrar el modo de liberarse.

Cuando la Bandera de las Hadas estuvo en poder de Kalos, el Silfo de oriente se materializó en mago. Aunque éste no había llegado para cumplir los deseos individuales de cada uno. El Supremo Creador lo había enviado para restablecer el orden, luego de que percibiera el mal destino que cada uno le había dado a sus dones y poderes. La fraternidad y el amor habían sido cambiados por envidia. La generosidad por avaricia. La paciencia por ira y la humildad fue ganada por la soberbia.

Los cambios que realizó el mago no se hicieron esperar. Fue así que el Príncipe pasó a formar parte del reino de las hadas, dándole oportunidad a Kalos de hacer pareja con él.

El resto de las Hadas convinieron en un nuevo Jubileo donde elegirían otra líder.

Y para suerte del cuervo, Polly-Ya quedó convertida en una preciosa Corvus Cornix y fue perseguida por este en el resto de sus días. 

Charly.


 

domingo, 12 de junio de 2022

63-LIBRE


Libre
 
Los que me quieren bien
saben con quién están
Conocen de mi, lo mismo que conozco yo
Transparente como lo soy conmigo
y tramposo de la misma manera.
 
Mentiroso e ilusionista
¿Será por eso que me gusta escribir?
Me gusta explorar mundos propios y ajenos
y transformarlos en interesantes.
 
Un encuentro familiar
parece terminar en tragedia
Las palabras me permiten cambiarlo
por la más dulce historia de amor
y esta llevarla a la hecatombe.
 
Manipulador de vocablos
Falsificador nato
Geminis me ayuda a jugar
entre el bueno y el malo
Siendo lo que no soy
encuentro diversión en la sorpresa
de los que no me conocen y los otros.
 
Fraguando historias
Cómplice de personajes funestos
amigo de los siniestros
Trajinando entre el desleal y el honesto
Deglutiendo palabras
Negociando permanentemente.
 
Gestionando perfiles
Soy agua y fuego
Soy brisa y tempestad
Soy ira y soy paciencia.
 
A las apetencias les puedo decir NO
por eso me siento libre.
 

Charly 

jueves, 14 de abril de 2022

62-EL BANQUETE

EL BANQUETE


La invitación había sido verbal, pero ninguno entendió bien de qué se trataba la reunión. Hacía unos años que se habían conocido y fueron gestando unos vínculos que los unieron de por vida. Eran tiempos de muchas carencias pero se acostumbraron a vivir con lo mínimo. Caminaban siguiéndolo a él, de pueblo en pueblo por caminos polvorientos y pedregosos. Ellos no comprendían mucho de qué les hablaba, pero sabían quién era y de dónde venía. Los paisajes que atravesaban eran hostiles y de un aspecto gris amarronado. El celeste del límpido cielo, el turquesa del mar y el verde de los olivares y viñedos, rompían la monotonía de tonos.

Todos habían sido testigos de numerosos milagros, que les hacían dudar de su veracidad, pero sucedieron. Habían discutido con muchos que los hostigaban y perseguían, que los confundían con alguna patota peligrosa para sus intereses.

Era la temporada de corderos y alguien comentó algo sobre un banquete. Luego de tanto tiempo de comer pescado, pan y granos, sería una gran fiesta el compartir unos corderos asados. Se fueron encaminando hacia el lugar propuesto unas horas antes del ocaso. 

Al llegar vieron que el lugar era amplio para todos. En la sala principal estaba preparada una gran mesa con banquetas y sillas en derredor y un mantel blanco que la cubría. Al entrar tuvieron la sorpresa de ver a Emmanuel, que si bien no era el dueño hacía a las veces de anfitrión y los estaba esperando para ofrecerles el lavado de pies, que por aquel entonces era la costumbre al pisar una casa luego de haber caminado y representaba un signo de bienvenida, habitualmente lo realizaba la servidumbre. Algunos lo aceptaron a regañadientes pensando que no era tarea para un anfitrión.

Así se fueron ubicando alrededor de la mesa acompañando a Emmanuel, entre ellos estaban Giovanni, Giuda, Lebeo, Natanael, Simón y algunos más. Ninguno percibió el aroma característico del cordero asado, en la mesa sólo abundaba el pan y el vino. Él les transmitió la importancia de ese alimento que desde ahora y para siempre, tendrían ocasión de recibir. En medio de ese desconcierto que les representó el supuesto banquete, Simón, al observar sus sandalias descubrió una gran llave que brillaba cerca del plato de Emmanuel. Se preguntó qué hacía aquella llave allí. Con cierto temor la tomó y al mostrársela a Emanuel, este sonriendo lo miró y le dijo que se estaba adelantando a lo que tenía previsto. Pero igualmente a todos les contó que cuando él partiera, esta llave junto con otras más van a conformar el llavero que abrirá las puertas del Reino y a partir de ese momento ese llavero le pertenecerá a Simón que comenzará a llamarse Pedro… 


Charlybicen


 

jueves, 7 de abril de 2022

61-Cartón y tinta

 

61-Cartón y tinta

Un domingo mientras jugaba cartas llamaste para darme tu teléfono. 
Lo anoté a las apuradas en un diez de espadas y la guardé. 
La mezcla rara de cartón y tinta me llevó al reencuentro.

Era de madrugada cuando esa luna de queso y plata brilló en mi ventana.
Su rayo de luz se hizo camino. 
Con ropa de paje y espada en la mano te corporizaste. 
¡Eras la sota de la baraja! 
Lo que decían mis ojos me confundía, todo era etéreo. 
Un ardor sofocante envolvía mi piel. 
De pronto tu figura se veía lejana. 
Cruzaba el bosque donde aquella vez habías producido en mí, la adrenalina que me mantenía inquieta y ahora me obligaba a seguirte.
Esa mezcla de sensaciones me volvió a mí. 
Una fuerza casi sobrenatural me impulsaba. 
No fueron tus besos lo que perseguía. 
Necesitaba verte de cerca. 
Sentir esa chispa que me hizo encender. 
La ropa me picaba y la abandoné mientras flotaba. 

No sé en qué sueño estoy ni me importa. 
Estar en los tuyos, me aseguraría tu recuerdo. 
De momentos siento que son los míos. 
Dos almas gemelas pueden fundirse en un sueño, cómo el cartón y la tinta. 

Charlybicen

miércoles, 2 de marzo de 2022

60-Viajes, distancia y amor

Viajes, distancia y amor


De los Abruzzos dijo que venía cuando se presentó. Su mirada vivaz, sus gestos rústicos y la firmeza en la voz, matizada con ese acento característico, lo hacían un hombre serio y difícil. Como sacerdote, abogado y responsable en derecho canónico de la Arquidiócesis, asumí el compromiso de avanzar con el expediente. Su historia era veraz desde las pruebas, pero incomprensible para muchos.

Comenzó contando que en el pueblo donde había nacido, Nicola era amigo de dos niñas y su hermano, con  quienes compartía los juegos, aunque se llevaba mejor con la menor de las hermanas. Luego de relatar algunos juegos y costumbres de la infancia de la época, me contó que más tarde, cuando cumplió 17 años, con sus padres se fue a vivir a Roma; y pasaron cinco años en que no los volvió a ver. 

Vino la guerra y supo que su pueblo sufrió bastantes penurias. Su amigo de la infancia lo contó en algunas cartas. En la contienda, Nicola no la pasó tan mal, su comandante lo destinó a un barco de provisiones. Su último viaje tuvo cómo destino el puerto de Bs. As. Y aquí se quedó. 

Una vez terminada la guerra, la soledad y los recuerdos lo llevaron a pensar en elegir mujer. Con la nostalgia a cuestas le pidió a su amigo que le transmita al padre su deseo de casarse con la menor de las chicas. Habían pasado once años desde que las vio por última vez y a pesar que por ese entonces las chicas tendrían unos doce años, mantenía vivo su recuerdo. María Asunta la mayor y María Presenza la menor. Todo fue arreglado a través de los consulados, ya que el matrimonio debía realizarse antes del viaje. Los preparativos y las ceremonias fueron concretadas y el padre de María Presenza ya podía dormir tranquilo, su honor estaba salvado. El casamiento por iglesia estaba preparado para realizarlo el mismo día que el barco llegará a Buenos Aires. Todo funcionó a la perfección. Pasó el tiempo, tuvieron dos hermosas hijas y económicamente progresaron mucho. 

Un día, luego de veinte años, a Nicola se le presentó una duda y un deseo de viajar a su pueblo natal. Lo hizo solo y en ese viaje descubrió que había sido engañado. Aquella vez, cuando pidió casarse, su suegro pensó que era lo mismo casar primero a la mayor en lugar de la amiga preferida… total… habían pasado tantos años ... ¿Quién notaría la diferencia? Se sabía que los nombres podían ser arreglados. 


Fue en ese momento, a su vuelta del viaje, que llegó hasta mi despacho, para mostrar el engaño y la necesidad que tenía de disolver el matrimonio, tanto por civil como por iglesia. Los llantos y ruegos de sus hijas y esposa no lo amedrentaron. Él estaba profundamente herido en su orgullo, se sentía estafado. 

Luego de todo lo que demandó el divorcio, los  cité  para hacerles firmar los documentos finales.

Se presentó con la ahora ex esposa y ante el estupor de todos nos dijo al abogado y a mí:

—¡ Listo, ahora sí! Yo te elijo como esposa y ahora nos casaremos sin engaños, ni trampas.


                                                                                                                Charlybicen  


 

lunes, 14 de febrero de 2022

57-Mr. Francis Ford Coppola:

Mr. Francis Ford Coppola:

                                  Estimado señor, me dirijo a usted aún sin saber si pueda conseguir su dirección electrónica. Varias veces le escribí al correo que figura en los datos de su compañía y al no tener respuesta lo comenté con un amigo que tengo en California, él se ofreció gentilmente a verificar su casilla de mail personal. Aunque aún no tengo el dato certero, comencé a escribirle.

Antes de contarle el motivo de mi mail, me gustaría presentarme, aunque no sea una persona desconocida para usted, mi nombre completo es Artemio Aníbal Pautazzo y tal vez me recuerde cuando vino con sus equipos a filmar a la Argentina. Yo tuve la suerte de conocerlo mucho tiempo antes, primero con algunas de sus películas comenzando por esa de guerra en Vietnam y aunque muchas cosas no entendía, las de guerra siempre me gustaron, luego vi esas de la mafia que también me gustan, las de vampiros no me gustan mucho, pero como la dirigió usted, no me la quise perder así que guardé mis miedos y la enfrenté y además me terminó gustando. Luego traté de ver todas las entrevistas que pude, algunas me las perdí porque no sé inglés.

Usted se preguntará, de dónde diablos me conoce y ahora seguro se va a acordar. Yo trabajaba con los equipos de la radio La Colifata y vinieron un grupo de técnicos de su equipo, estuvieron un buen rato midiendo y cambiaron algunas cosas de lugar, todos hablando inglés. Cuando aparentemente quedaron conformes, siguieron conversando con Alfredo, nuestro director. Al día siguiente de dos camiones, se bajaron los equipos, se pusieron las luces y cuando todos estábamos listos, apareció usted y la emoción que me embargó al verlo de carne y hueso, superó a cualquiera de las que viví con sus películas. En un alto de la filmación antes de sentarse usted se sacó la gorra y cuando se le cayó al suelo, justo a mi lado, me agaché para alcanzarla y usted hizo el mismo gesto, de modo tal que nuestras cabezas chocaron. Ambos nos miramos y nos reímos al unísono. Luego con un gracioso acento me dijo: <<Gracias muchacho>> a lo que respondí:<<Tranqui Míster>> y usted soltó una carcajada. Más tarde me llamó y me preguntó si me gustaba el cine, entonces le dije que me gustaba escribir, usted palmeándome la espalda me dijo: << Cuando tengas una idea para una película, no dejes de contarme Artemio>> Por eso le escribo y paso a contarle.

El pasado año, gracias a la invitación y ayuda de unos amigos, fuimos a recorrer algunos países de Europa, no quiero abundar en detalles del viaje, pero sí me quiero detener en un lugar, digno de ser filmado y es Rotemburgo, donde la arquitectura medieval con su muralla y sus casas con entramados de maderas, es difícil de igualar. Aunque la producción de Disney la usó para su film Pinocho, mi propuesta es muy distinta. Se trata de una historia que involucra a un oficial americano y sería digna de que usted la filme.

En marzo de 1945 la ciudad fue bombardeada por los aliados, resultando destruida el 40% de la ciudad. Sin embargo, las partes más antiguas y sus edificios históricos no fueron afectados. Lo derribado fue reconstruido en su forma original después de la guerra, en parte, con la ayuda de donaciones de miembros del ejército americano. En abril, últimos días de la contienda mundial, el general Devers del ejército americano dio la orden para que la ciudad fuese atacada por la artillería y fue salvada por McCloy, quien quiso solicitar la rendición incondicional de la ciudad antes. La madre de McCloy amaba Rotemburgo y le había contado de la belleza medieval de la ciudad, por lo tanto, McCloy se negaba a destruirla. El comandante alemán rechazó la propuesta, pero el mayor Thömmes, al mando de las tropas de la ciudad, desestimó esta orden y la ciudad se rindió.

Míster Coppola, ruego a Dios que este mail llegue hasta usted lo más pronto posible, su respuesta seguro me servirá de aliento. Deseo fervientemente que se encuentre muy bien de salud y lo saludo con un caluroso abrazo a la distancia.

                                                                    ARTEMIO ANIBAL PAUTAZZO

                                                                                DNI: 33.125125

Charlybicen

 

jueves, 20 de enero de 2022

59-¿Por qué doce?

¿Por qué doce? El uso más antiguo conocido del sistema duodecimal fue utilizado por los astrónomos de Mesopotamia. La palabra docena proviene del latin duaodecim, que significa 2 y 10 y hay una relación pues los latinos usaban el decimal. Aún se sigue usando al dividir el año en doce meses, y el día en doce horas diurnas y doce nocturnas. Como cantidad genérica, su uso aún perdura a la hora de vender huevos de gallina (o de otras aves) que se envasan por docenas o medias docenas. En ciertos países, como el norte de Europa y las naciones anglosajonas, los cocineros de pasteles suelen preparar doce unidades a la vez. Las tribus de Israel eran 12, al igual que los apóstoles. Además, es común en algunos países, botellas de cerveza y otras bebidas y algunas frutas en paquetes de doce, como se vendían las bananas y las velas. También las horquillas para el pelo y las agujas se vendían por docena y doce docenas forman una gruesa (144). Las tabletas ahuyenta mosquitos se venden en cajas de 12 o 24. Se cree que su manejo resultaba natural para los humanos porque, utilizando una sola mano, con el dedo pulgar puedes contar hasta 12 usando cada una de las tres falanges de los cuatro dedos restantes. De esa manera, ¡puedes contar hasta 12 utilizando solo los dedos de una mano! Pero ¿qué hacemos con la otra mano? Si utilizamos esta vez la otra mano para contar docenas, como tenemos 5 dedos podríamos contar 5 docenas, que son 60. Se cree que ésta es la razón por la que los babilonios eligieron el sistema sexagesimal para contar de sesenta en sesenta, que es el sistema que hemos heredado nosotros para medir los ángulos en geometría y los minutos y segundos en la medida del tiempo, además de utilizar la docena con las 12 horas del reloj. El número 10 tiene cuatro divisores: 1, 2, 5 y 10. Por su parte, al 12 lo dividen el 1, 2, 3, 4, 6, 12. Por ello, la docena resulta mucho más conveniente a la hora de realizar repartos y almacenar objetos. Aunque ya sabemos que la docena está formada por doce unidades, existe una rara excepción en la que no es así. En el mundo medieval anglosajón, los panaderos que engañaban a sus clientes eran castigados severamente. Para evitarlo, decidieron incluir una unidad más a las docenas de panes que vendían para, de ese modo, evitar quedarse cortos y que nadie les pudiese recriminar una supuesta mala fe en su intercambio comercial. Por ello, a veces se utiliza la docena del panadero para referir al conjunto formado por 13 unidades de algo. Hoy se suele decir: doce de hoy y una de ayer.                                                                                                             Curiosidades by                                                                                                         Charlie Zerzer Agosti



 

jueves, 6 de enero de 2022

058-Noche de Reyes




 058-Noche de Reyes

Esa noche del 5 de enero, con la expectativa que le daban esos siete años de vida, fue presuroso hacia la vereda, a cortar el pasto para alimentar a los camellos y lo colocó junto al tazón de agua. Todo rápido ya que la mamá le dijo que se durmiera temprano así podían pasar los Reyes a dejarle su regalo. Puso los mejores zapatitos que tenía, los de charol, junto a la puerta, el pasto y el agua.

Al despertar, se levantó y desarmó velozmente, el paquete sobre los zapatos, miró con asombro que no había agua en el tazón y el pasto estaba un poco desparramado, pensó en lo desprolijos que son los camellos al comer. Tomó la cuerda que colgaba del camión y lo arrastró por todo el patio, hasta que le pidió a papá, que lo llevara a la vereda para jugar y mostrárselo a todos.

Papá le propuso, dar la vuelta manzana; al girar la esquina, estaba la casa más hermosa del barrio; entonces se quedó como paralizado y con los ojos que no le cabían en sus órbitas, vio en la vereda, al nene de la casa subido al auto a pedal más hermoso de toda la tierra. Casi balbuceando exclamó: — ¡Mirá papá, el auto de Fangio! — ¡Mirá es azul y amarillo! — ¡Mirá las ruedas! — ¡Mirá el volante, es igual! — ¡Mirá…Mirá…Mirá….

Hoy, cuando ve una foto de Fangio con ese auto de carreras, no piensa en él ni en sus innumerables triunfos por todo el mundo. Visitó su museo en Balcarce, donde había hermosos y famosos autos. Pero el más maravilloso y mágico, que vio en su vida, será el que tenía el nene de la casa más hermosa del barrio.

 

Charlybicen

lunes, 6 de diciembre de 2021

56-LA FATURA DE LA CIGARRA Y LA HORMIGA (versión media trucha)

LA FATURA DE LA CIGARRA Y LA HORMIGA (versión media trucha)


Con la canícula, la hormiga que creía saberla lunga, sudando la gota gorda, laburaba y laburaba guardando morfi pal fresquete, mientras la fayuta cigarra, de quilombo en quilombo pasaba la vidurria sin conchabo y sin guardar lastre.

Sulfurada, la hormiga le decía: No es que abra el paraguas, pero cuando con el chiflete tengas ragú y el morfi sea escaselli te acordarás de esta otaria. ¡Mirate! Lo poco que tenés lo tirás a la marchanta. Y continuaba su lata al compás del yugo. Pero la cigarra seguía rante. Donde había laburo se piantaba. Le gustaba la pachanga, canturreando como en una merienda de negros y no le llevaba el apunte.

Una cheno de mucho ofri, estando la hormiga ensobrada en su covacha, campaneó la puerta por unos ruidos y le entró al fierrito.

—¡A la flauta!— exclamó la laburante —Te hacía engayolada. 

Ahí estaba la vaga canchereando desde una voiture de prima.

—¡Eso te habrá costado un negro con pito y todo!— dijo la hormiga.

—La cátedra te saluda. ¡Salute esclavucha! No tengas cuiqui. ¡Mirá la pinta, mirá qué trajedia! Yo me las pico con un chabón, vos seguí cotorreando. A ver cuando cambiás la croqueta esgunfiada. ¡Esto no funca! Así vas a estirar las patas sin farrear.

—¿Qué sos cafisha, empilchando bien debute, con guantes patito y todo?¿Quién es el quía?   

—¡Ni ahí!  El dolape es un gringo loco y copetudo, que le gustó mi parla, mis firuletes y parto con él. Es un carcanfún de prima, igual no manya ni medio. Mirá el royo de guita que tengo y no es capa del balurdo. Me forré, cambiá la caripela cacatúa. Prendete. Haceme la gamba que tengo una papoña pa vos o buscate un gabión o un pejerto que te haga sonreír. Salí de esta gremu. 

—Ojalá no te lleve como carne usada. No va a ser cosa que te esté dorando la píldora y te pida que le entregues el rosquete o que sea un ventajero vendedor de humo.

—Tranqui pebeta. No me verduguees, es al vesre. Ya me desafreché y quedé palmolive. Domani le canto a capela a lo yonis, 20 lucardas lechuga, dopo para los franchutes, 30 lucardas, en Atenas le canto a los gregorios otras 30. Y papita pal loro ¿La cazaste chiruza? 

—¿Así qué vas a Grecia? 

 —Al partenón, posta posta chambona. Desembuchá ¿Que te hace falta?

—Haceme una gauchada, buscalo a Esopo y decile de mi parte, que es un farabute, que no ande diciendo macanas y deje de tocar de oído, toda la vida me comí el garrón, siempre la corrí de atrás, estoy emputecida yugándola, más caliente que bombilla de aluminio y lo que diga, menefrega, que se lo cuente a serrucho y se vaya a freír buñuelos. ¿La cachaste?¡Desde ahora me voy a garufear seguido! Basta de hacerle el caldo gordo a los demás. Y la barra completamente agradecida.


Charlybicen


 

viernes, 3 de diciembre de 2021

55-MAR

MAR


Amar a Marcela y al mar era lo que lo motivaba a vivir. La marejada parecía violenta, no a nivel de maremoto, aunque la marea seguía subiendo. En la marina, todo seguía como si nada. La reparación del velero, ameritaba que siguiera martillando. En la cocina Marcela pensaba ahumar un mero, como todo marchaba lento, prefirió marinarlo. El mareógrafo señaló que la pleamar se detuvo. Las olas comenzaron la calma. El barco cesó su vaivén, la amarra estaba firme. La bajamar, dejó ver el submarino. Marrón por el óxido, casi amarillo. Marcos pudo asomarse y calmar a Marcela, su nerviosismo marcaba el clima. Era hora de echarse a la mar, se colocó la chamarra, pero antes cámara en mano, hizo algunas tomas del catamarán amarrado a estribor y del submarino a babor. El margen era escaso, la hora para marcharse se cumplía. Todo listo a bordo, el marinero soltó amarras. Marcos para confirmar su buen estado, se ocupó de no mariconear y amargar a Marcela. Que desde la cocina marcaba los movimientos. Él quería que todo terminara para amarse en el camarote. Salieron sin motor desplegando una de las velas para no alarmar a los del catamarán, que seguían de fiesta como si nada. Al confirmar que allí no faltaba nadie. Marcos apretó el botón que hizo volar la marina del amarre. La explosión del catamarán lo hizo calmar y pudo amar a Marcela en medio del mar. 


Charlybicen.  


 

lunes, 29 de noviembre de 2021

54-Ingratitud

Ingratitud


Cuántos de ustedes me han degustado

cuantos se tranquilizaron

a cuantos les sacié la sed y el hambre

siempre les resulté económico

pocas monedas bastaban

para crear un momento placentero


detuve el tiempo en la espera

los acaricié en la tos

generé risas y alegrías

satisfacciones y logros

transformadas en globos de colores

les cambié sabores por humos traicioneros


compartir también fue mi destino 

en la escasez más cruel

y en las bocas de los enamorados


pude con la halitosis

pero no pude con los detractores

que me acusan de provocar la muerte

si alguien me traga


los verdaderos culpables

son ustedes humanos que me descartan 

sin cuidado inundando las veredas 

tapizándolas de gris

permitiendo que pequeñas aves me ingieran


hoy me quiero revelar ante tanta ingratitud

no sé de qué forma ni cómo

pero me declaro enemigo


¡YO EL CHICLE! 


Charlybicen


 

domingo, 21 de noviembre de 2021

53-Quelonia

Quelonia


La montaña de arena estaba allí, por años estuvo allí. Crecía y decrecía. La casa crecía y crecía.

Al llenar los baldes de pronto, dos perlas blancas aparecieron de la nada dentro del balde. Martín sorprendido, preguntó qué se trataba.. 

—Seguro son huevos— le respondí, —pero…¿esféricos?…¿en la arena?

—Son de tortuga— dijo mi suegro.

Nuestra tortuga Quelonia frecuentaba el lugar, luego de devorar la fresca lechuga con mordiscos brutales, su caminar casi siempre apuntaba a la dorada montaña, como si fuese una procesión primaveral de fe.

Pasó el invierno y un sonido de raspe a mis espaldas, llamó mi atención. Quelonia en un gesto laborioso y forzado, con sus patas traseras excavaba un pequeño pozo al pie de la montaña. Depositando a las horas dos huevos infecundos. Dos perlas en su cuna.

La construcción siguió su camino y la anécdota olvidada. Un patio de lajas cubrió el arenal.

Pero nuevamente, en el mismo lugar, marcado vaya a saber por qué GPS celestial, Quelonia insistía en querer hacer el nido excavando sobre la fría piedra, para cumplir su anual mandato divino, con sus patas traseras ya sangrantes. 


Charlybicen


 

lunes, 1 de noviembre de 2021

52-DE ELEGANCIA MAYOR

DE ELEGANCIA MAYOR

En cuanto a prendas preferidas, no sabría cual elegir. Pero lo más placentero luego del baño, es gozar del encanto de una camiseta lavada y perfumada y una camisa limpia después. Me gusta el diseño de terno hecho sobre un corte de tela Príncipe de Gales, el último que tuve y aún estoy llorando, fue víctima de un ejército de polillas a las que les sirvió de alimento.

Disfruto mucho de ver la elegancia en general, pero en particular en las personas mayores, muy mayores. Esas capelinas en las señoras, esos colores vivos de sus gasas, con sus peinados y alguna flor que las acompaña. Me gusta ver a los hombres ataviados con su traje, sus corbatas de seda multicolor o con saco sport y pañuelo al cuello, y su elegante bastón.

En alguna fiesta campestre, el poder apreciar a los paisanos mayores con sus bombachas negras, camisa blanca, pañuelo rojo al cuello, botas de cuero de caña alta y sombrero de ala. No faltarán los chalecos de carpincho y alguno con boina roja o negra. Un cinturón de cuero con yunta al frente y facón envainado por detrás.

La elegancia de las personas vistas en el reciente funeral de un ídolo nacional de Francia, me hacen valorar también el respeto que muestran hacia el homenajeado, otro tanto me sucede con las personas mayores de Inglaterra.

De elegir viene el término elegancia y aunque sea una convención humana, elijo la elegancia, la gracia y el buen gusto aunque muchos la desestimen.

Charlybicen

 

jueves, 28 de octubre de 2021

051-Iz y Der


  Iz y Der


En aquel pueblo que quedaba más lejos que la inmensa lejanía, vivía Gianbatista, un zapatero muy creativo y sorprendente. No podía ser de otro modo, ya que era el favorito de Ondina, un hada cuya principal tarea era cumplir sueños. El zapatero era tan minucioso en su tarea, que se decía que sus zapatos tenían vida propia. Para crear cada par, acostumbraba a visualizarlos en sus sueños mientras dormía. Dormir y soñar no le costaba mucho, primero porque su cama estaba instalada en medio de una pequeña habitación rodeada de estanterías repletas de zapatos, a los que contemplaba mientras se dejaba atrapar en su fantasía y segundo porque le gustaba el buen vino. Cada noche tomaba varias copas y allí Orfeo con infinita ternura lo llevaba a volar por el mundo del diseño.

Esta vez, Gianbatista soñó que se encontraba a los pies de su cama, unos pequeños zapatos rojos de mujer, brillantes, delicados, suaves. Al despertar recordó que Ondina, le había traído una pieza de cuero que respondía a ese estilo, además le había pedido un par  que pronto los vendría a buscar. Sin dudarlo se abocó al trabajo y en cuestión de algunas horas, quedó más que satisfecho por la tarea cumplida. Cenó, bebió su vino y volvió a dormir y soñar.

Cuando con la oscuridad se hizo el silencio, los zapatitos nuevos brillaban en medio de la mágica madrugada. Ondina, acostumbrada a encontrar dormido a Gianbatista, no dudó en entrar al lugar para buscar el preciado encargo. Los destellos le indicaron cuales eran los que había pedido. Los tomó y los llevó al interior de una extraña carroza, tan brillante como los zapatitos y las gasas del vestido de gala que compartían en el asiento de terciopelo verde. Todos se preparaban para la tarea mientras viajaban, la carroza que era la más experta en las labores pedidas por el hada, les comenzó a contar al vestido y a los zapatitos, que iban a cumplir el sueño a una jóven muy empeñosa pero sin recursos para lograrlo. Les habló de un castillo, de un baile y de un jóven príncipe. Los zapatitos, Iz y Der, se miraron intrigados pensando en qué tarea debían cumplir. En un periquete, llegaron. Todos vieron salir a la jóven tan emocionada que estuvieron a punto de soltar una lágrima, cosa que no pudieron ya que rápidamente, cada uno debió ocupar su lugar.

Ella embelesada por la situación, no sabía que mirar primero, nunca había tenido la ropa que ahora portaba y mucho menos los zapatos brillantes que reemplazaron a las desvencijadas zapatillas remendadas. Iz y Der, lucían orgullosos de sostener tan grácil cuerpo. Ya en el lugar, sintieron la energía que tenía la jóven a cada movimiento, más cuando escucharon la música, ella comenzó a llevarlos por todo el salón con pasos que asemejan un vuelo de mariposa.

La escucharon sonreír toda la fiesta, hasta que los sorprendió un pequeño grito. Entonces la jóven dejó de bailar y comenzó a correr. Iz y Der la acompañaban escaleras abajo hasta que Iz se trabó en un escalón y se salió del pie. La carrera no se detuvo y Der continuó con ella, mientras que Iz fue levantado por el apuesto príncipe que se quedó sin consuelo con el encantado zapatito en la mano.

Con los días, Der fue a parar al arcón de las cosas útiles que tenía el hada Ondina, a esperar reunirse con su par. El día menos pensado, sucedió e Iz volvió al arcón y comenzó a relatarle a Der, las peripecias de andar de pie en pie. De los pequeñísimos y de los otros. De los sanos y de los otros. De los limpios y de los otros. Hasta que por fin, se encontró con el pie que andaban buscando.

Der lo esperaba para volver a ser un par, pero Iz ya no era el mismo, la ronda por el mundo lo había cambiado, ya no tenía el brillo de otrora y apenas si conservaba la forma. Ambos se volvieron solitarios y taciturnos y poco a poco terminaron en el fondo del arcón, casi inertes, para nunca más volver a la magia de Ondina.


Charlybicen


jueves, 7 de octubre de 2021

050-Oda al chicle

                                                             Oda al chicle


Oh chicle querido

que te estiras como lo hacía yo

cuando en puntas de pie

quería alcanzarla mejilla de la maestra

y estaba enamorado

sin saber qué era el amor

 

Que me acompañaste en el bolsillo

en cajita de a dos para compartir

con la chica de mi primera cita

y cuando se acercaba

el temblor de mis piernas

movían esa cajita

que sonaba cual maraca en carnaval

 

Que te usé para nuestro primer compartir

convidando uno de los dos que guardaba

y rompiste el hielo de mi bloqueo

refrescando nuestro aliento

al mezclarse en ese primer

beso de menta de estrellitas y de amor

 

Te conocí blanco por fuera

como el azúcar que prevalecía

y gris por dentro

anticipando que perdieras el sabor

y solo te quedaras

elástico entre mis dientes

generando la saliva

que engañaba al estómago

preparándose para una

ingesta pantagruélica

 

Nunca estabas quieto en mi boca.

cuidaba de no tragarte

por las recomendaciones de mis mayores

que de hacerlo pronosticaban

una muerte segura

 

Con vos mastiqué bronca

hasta que me dolían

las mandíbulas

y amores frustrados

hasta recuperar el sabor

de los besos

 

Te reencontré en el kiosco

cuando dejé de fumar retornaste a mí

cómo un amigo que salva

me reconfortaba la saliva

que generabas en mi boca

en reemplazo de ese humo maldito

que me fue asfixiando poco a poco

cual brasero en un cuarto

 

Hasta recuperé

la costumbre de hacer globos

como cuando

nos poníamos muchos en la boca

para soñar hacer el globo

que le compitiera a los Montgolfier

 

Hoy son otros

los sabores en oferta

pero si paso por algún escaparate

me parece escuchar tu llamado

y te elijo siempre

pues seguís siendo

una gran compañía en la vida

 

inolvidable

¡Oh chicle!

 

Charlybicen.